Cómo hacer el oil cleansing o limpieza facial con aceite

Si te da miedo usar aceite en el rostro, por favor lee esto…

Los aceites son necesarios para una piel saludable porque nuestra piel produce y utiliza naturalmente moléculas lipídicas que ayudan a mantener la protección de la barrera cutánea, la hidratación, la suavidad y la elasticidad.

Una rutina de cuidado de la piel que no incluye aceites de calidad puede dejar la piel vulnerable a la deshidratación, la irritación, la inflamación y el envejecimiento prematuro.

Señales de que tu piel necesita aceite:

• Piel seca o descamada
• Líneas de deshidratación alrededor de los ojos o la boca
• Zonas ásperas o piel con textura de “papel de lija”
• Brotes rojos e inflamados (sí, el aceite puede ser la solución)
• Sensación de ardor o escozor al aplicar tus productos de skincare
• Sensación de tirantez o restricción al sonreír o hacer expresiones faciales

Como siempre he tenido la piel grasa durante mucho tiempo tuve muchísimo miedo de usar aceites. Una vez que superé ese miedo y los incorporé a mi rutina, la textura de mi piel, sus niveles de hidratación y los brotes mejoraron… casi de la noche a la mañana.

Los aceites ayudan a:

• Sellar la hidratación
• Regular la producción de sebo
• Favorecer la elasticidad
• Calmar la inflamación
• Mejorar la textura general y la luminosidad de la piel

Ya sea que tengas la piel seca o que estés constantemente lidiando con el acné, esta técnica es para TI.

La limpieza con aceite es una práctica ancestral utilizada por las primeras culturas egipcias para purificar y nutrir la piel. Desafortunadamente, esta práctica estuvo a punto de perderse después de la aparición de los limpiadores faciales industrializados.

Ya tengas la piel seca, grasa, con tendencia al acné o mixta, esta práctica de limpieza “alternativa” puede beneficiar prácticamente a cualquier persona.

La idea detrás de la limpieza con aceite se basa en un principio de la química que nos dice que “lo semejante disuelve a lo semejante”.

Los aceites que recubren la superficie de nuestra piel se disuelven mejor utilizando otro solvente de composición similar.

Cuando se realiza correctamente y de manera constante, este método de limpieza facial puede ayudar a equilibrar la producción de grasa en pieles grasas, hidratar las pieles secas, disminuir los puntos negros, puntos blancos y brotes de acné, y nutrir las capas más profundas de la epidermis para conseguir una piel de apariencia más saludable.

 

Cuando masajeas aceites de calidad sobre la piel, suceden varias cosas.

Primero, comienzas inmediatamente a emulsionar mecánicamente los aceites naturales presentes en tu piel.

Después, el aceite limpiador envuelve esencialmente esos aceites emulsionados, junto con la suciedad y el sudor acumulados en la piel, facilitando su eliminación.

Si lavas tu piel en exceso o la resecas mediante el uso productos convencionales, las células de la piel se vuelven más duras y tienden a adherirse entre sí en un intento de retener la mayor cantidad de humedad posible. Esto puede terminar provocando poros obstruidos y una piel con más líneas y arrugas.Si estás empezando a notar estos signos de daño en la piel —incluidos los relacionados con el envejecimiento— quizás sea momento de probar esta práctica ancestral de limpieza con aceite.


El primer paso es elegir tus aceites.


A mi me encanta usar el sándalo de deplanta por las propiedades de todos los aceites que tiene. Puedes usar el que quieras o tengas. (Jojoba súper recomendado) Pero el aceite de sésamo, almendras, aguacate, girasol y oliva también funcionan muy bien.


Puedes mezclar uno o dos de estos aceites si quieres. Lo importante es experimentar y observar cómo responde tu propia piel para descubrir qué funciona mejor para ti.

Cuando encuentres el aceite o los aceites que prefieras, comienza masajeando una pequeña cantidad sobre la piel seca.

(Si utilizas maquillaje, los aceites funcionan como un desmaquillante increíble.)

Haz pequeños movimientos circulares sobre la piel durante al menos 1–2 minutos. Lo ideal son 3–4 minutos.

Cuanto más tiempo masajees el aceite, mejor. Realmente quieres trabajarlo sobre la piel para que toda la suciedad e impurezas puedan desprenderse fácilmente al momento de retirarlo.

¿Cómo retirar el aceite?

El siguiente paso consiste en retirar el aceite, y puedes hacerlo de varias maneras.

Una vez más, experimenta y descubre cuál funciona mejor para ti.

Si estás utilizando el aceite para retirar maquillaje, recomiendo utilizar la opción tres que encontrarás a continuación para realizar la limpieza de la piel.


Opción 1

Utiliza discos de algodón orgánico o una toalla facial tibia y húmeda para retirar suavemente el exceso de aceite de la piel.

Este método puede ser ideal para pieles secas, ya que permite que permanezca una capa moderada de aceite sobre la piel para actuar como agente hidratante.

Puedes dejar la piel así o añadir un hidratante ligero  sobre el rostro después de retirar suavemente el exceso de aceite.

Opción 2

Entra en una ducha y con el vapor del agua caliente, toma una toalla facial húmeda y da pequeños toques suaves sobre el rostro para retirar parte del aceite.

Este método dejará una pequeña cantidad de aceite sobre la piel, por lo que puede funcionar muy bien para pieles normales a secas o deshidratadas.

Opción 3

Esta opción puede utilizarse para cualquier tipo de piel, pero puede ser especialmente adecuada para las pieles más grasas.

Después de masajear el aceite sobre la piel, humedece tus manos y coloca una pequeña cantidad de tu jabón de preferencia (ojalá natural)

Vuelve a realizar los mismos movimientos circulares sobre la piel durante dos minutos adicionales.

El jabón emulsionará el aceite, permitiendo retirarlo completamente de la piel.

Además, la suciedad, los puntos negros y las impurezas se desprenderán y serán arrastrados junto con el aceite.

Vuelve a mojar tus manos y masajea nuevamente el jabón sobre la piel durante otros 30 segundos.

Repite este proceso unas cuantas veces más hasta sentir que has retirado la mayor parte del aceite.

Después, seca tu rostro suavemente con una toalla limpia.

Continúa con tus sérums y productos hidratantes si sientes que necesitas hidratación adicional.


¿Y si tienes la piel grasa?

Las personas con piel grasa generalmente tienen miedo de probar este método de limpieza.

Aunque tu piel puede tardar unas semanas en adaptarse, casi todas las personas que prueban este método terminan amándolo (como yo).

Con el tiempo, tu piel puede empezar a enviar señales a las glándulas sebáceas para que reduzcan o ralenticen la producción de grasa, porque ya no es necesaria.

Muchas veces, nuestra piel produce más grasa como una forma de compensar la falta de aceite en su superficie.

Además, lubricar los poros puede facilitar la eliminación de los puntos negros. De hecho, algunos tapones de grasa pueden incluso salir por sí solos durante el proceso.


¡Pruébalo, disfruta el proceso y agradéceme luego!

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